CICLO
DEL AZUFRE:
El
azufre forma parte de dos aminoácidos, metionina y cisteína, que forman parte
de las proteínas y se unen por puentes disulfuro.
Este
ciclo es importante en los ecosistemas acuáticos, sobre todo en el mar, donde
es muy abundante el ion sulfato.
Las
plantas toman el azufre del suelo en forma de sales disueltas y lo incorporan a
proteínas. De allí pueden pasar a otros seres vivos.
El
azufre orgánico que forma parte de las proteínas vegetales se libera al ser
descompuestos sus restos por bacterias y hongos, en forma de H2S (sulhídrico).
El H2S
que existe en el suelo puede ser transformado en S (azufre elemental) por las
bacterias incoloras y fotosintéticas del azufre (anaerobias). Las
sulfobacterias quimiosintéticas utilizan H2S para obtener energía, y
liberan sulfatos que pueden ser utilizados por vegetales y animales.
Las
bacterias anaerobias del azufre (reductoras del sulfato) transforman este
compuesto a H2S que se puede depositar en suelos encharcados
permanentemente, dando el olor característico a huevos podridos.
En
medios anaerobios, como los fondos acuáticos o suelos inundados de manera
continua, el H2S se acumula impidiendo casi todas las formas de
vida. El color negro de los fangos se debe a la presencia de sulfuro de hierro.
En
la atmósfera el azufre se libera por las erupciones volcánicas y las
actividades humanas, en forma de sulfatos. Estos reaccionan con el vapor de agua
formando gotas de ácido sulfúrico (H2SO4) que son
devueltos a la tierra con la lluvia, formando la lluvia ácida.